Entender y adaptarse a los temperamentos individuales

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Artículo: Temperamentos

Descargue la actividad: Su temperamento y "un buen acoplamiento".

Actividad: Un buen acoplamiento

Niños pequeños en un cuidado en el hogarEl temperamento es la naturaleza básica de una persona o su manera natural de ser. Aprender acerca del temperamento puede ayudarlo a entender y a explicar el comportamiento de un niño, lo que a su vez puede llevar a un cuidado más receptivo e individualizado para los bebés y niños pequeños. Toma tiempo aprender acerca del temperamento de un individuo. La observación durante las rutinas diarias de cuidado y el juego, y la comunicación con las familias, pueden ayudar a los maestros a aprender acerca del temperamento único de cada niño y a encontrar maneras de apoyarlo.

Cada persona nace con un determinado temperamento que se expresa a través de la manera en que aborda, reacciona y se siente ante interacciones y experiencias en el mundo (Thomas y Chess, 1977). En su estudio más destacado, realizado a través de entrevistas exhaustivas con padres acerca del comportamiento de sus bebés, los investigadores Alexander Thomas y Stella Chess definieron nueve rasgos del temperamento humano. A continuación, una lista de los nueve rasgos como se presentan en la Figura 6.1 del libro de D. S. Wittmer and S. H. Petersen, Infant and Toddler Development and Responsive Program Planning: A Relationship-Based Approach (2017, p. 122):

  1. Nivel de actividad: cantidad de movimiento físico
  2. Ritmos biológicos: regularidad al comer, dormir, eliminación
  3. Acercamiento/retraimiento: comodidad ante nuevas situaciones
  4. Estado de ánimo: cantidad de tiempo en estado de ánimo agradable y alegre, en oposición a hacer pataletas, llorar y resistirse a los demás
  5. Intensidad de las reacciones: nivel de energía en las expresiones emocionales
  6. Sensibilidad: respuesta ante la información sensorial, incluidos sonidos, luces, texturas, olores, sabores
  7. Adaptabilidad: capacidad para manejar los cambios de rutinas o de recuperarse luego de estar molesto
  8. Distraibilidad: cuán fácil se distrae la atención del niño
  9. Persistencia: cuánto se mantiene el niño en una actividad difícil antes de renunciar a ella (Thomas, Chess, Birch, Hertig, Korm, 1963)

En general, un niño mostrará conductas determinadas para cada rasgo. Por ejemplo, un bebé puede ser extremadamente activo y tener una necesidad intensa de moverse constantemente, mientras que otro bebé puede conformarse con moverse lentamente alrededor del entorno mientras observa las cosas. Un niño pequeño puede seguir intentando hacer algo una y otra vez, mostrando así persistencia alta hasta que logre tener éxito, mientras que otro puede intentar algo una vez y, si no funciona, dejar de intentar hacerlo. Un bebé puede reaccionar con alta intensidad a los cambios de temperatura, como una toallita fría y húmeda, y gritar fuertemente. Otro bebé puede tener la misma sensación física acerca de los cambios en temperatura, pero la intensidad de su reacción es leve; puede que haga una mueca o voltearse. Esto no significa que lo sienta menos que el bebé que grita, y esto es un punto importante del que tienen que estar conscientes los maestros con niños bajo su cuidado. El niño que se exprese más fuertemente puede no ser el niño que tenga la mayor necesidad en el momento.

Estos nueve rasgos del temperamento suelen presentarse en grupos que se conocen como tipos o estilos de temperamento. Los tres tipos son los siguientes:

  • Fácil y flexible: los niños con este temperamento tienden a ser de fácil trato, alegres, tranquilos y adaptables, y tienen hábitos alimentarios y de sueño regulares.
  • Activo o enérgico: los niños con este temperamento pueden ser muy activos, quisquillosos y tener reacciones positivas o negativas intensas ante una variedad de situaciones. También es posible que tengan hábitos alimentarios y de sueño irregulares
  • Lento a cálido o cauteloso: los niños con este temperamento pueden ser indecisos o temerosos ante situaciones desconocidas, moverse lentamente y preferir observar una situación por unos momentos antes de unirse. Es posible que la pasen mal ante los cambios, como tener un nuevo cuidador o una modificación en su horario diario.

Si bien puede ser fácil imaginar que todos los niños encajan perfectamente en uno de los tres estilos de temperamento, algunos niños tienen características de más de uno de estos tipos de temperamento. Es por ello que entender cómo un niño expresa y experimenta los nueve rasgos del temperamento le dará una comprensión más profunda de sus necesidades únicas y comportamiento de lo que lo haría un estilo específico.

Hablar con los padres y familiares lo ayudará a entender aún más el temperamento individual de un niño. A menudo, las familias nos cuentan acerca del comportamiento de su hijo en casa, lo que les gusta y lo que no les gusta, y cómo pueden comportarse con extraños o miembros de su familia extendida. Comparta historias acerca de lo que observa y de cómo adapta su cuidado e interacciones para apoyar mejor las necesidades, intereses y capacidades únicas de su hijo, y pregúnteles a los padres por lo que experimentan en casa. También puede pedirles a las familias que trabajen en alianza con usted para realizar una evaluación del desarrollo de su niño. Esta información aportará detalles que lo ayudarán a entender las necesidades individuales de su hijo. Sería beneficioso que comparta información o recursos con los padres, como este video en inglés acerca del temperamento, de Zero To Three.

Para ayudarlo a entender los rasgos de temperamento individual, el Centro de Consultas sobre Salud Mental en la Primera Infancia ofrece la Herramienta de temperamento infantil (Infant Toddler Temperament Tool, IT3), desarrollada por el Centro de Desarrollo Infantil y Humano de la Universidad de Georgetown. Este sitio interactivo le presenta los nueve rasgos del temperamento y tiene una encuesta en línea que puede responder para evaluar los rasgos del temperamento en adultos y niños. La herramienta IT3 también está disponible en español.

Garantizar un buen acoplamiento

En una relación entre un adulto y un bebé o niño pequeño, es responsabilidad del adulto ajustarse a las necesidades del temperamento de cada niño. Las maneras en que usted cambia su comportamiento y expectativas con base en su comprensión de otra persona es la base de “un buen acoplamiento”. En esencia, usted se ajusta al niño. Un buen acoplamiento sucede cuando un adulto cambia sus expectativas y prácticas para apoyar el temperamento y capacidades únicos de un niño específico (Centro de Consultas sobre Salud Mental en la Primera Infancia, s.f.). Con el tiempo, y con el apoyo de adultos cariñosos, cada niño puede aprender a manejar su propio temperamento y ajustarse a las exigencias de la vida diaria.

A continuación se muestra un ejemplo de cómo un adulto podría adaptarse a un niño para crear un entorno en el que este último pueda prosperar, experimentar el éxito y desarrollar su potencial: el adulto identifica que un niño pequeño necesita observar a los demás niños en la caja de arena antes de entrar, y le brinda apoyo al estar cerca, haciendo comentarios acerca de lo que los demás niños hacen e invitando poco a poco al niño a ir a jugar cuando esté listo.

Preguntas de reflexión

  • ¿Cómo difieren sus interacciones con cada bebé y niño pequeño bajo su cuidado?
  • ¿Cómo apoya a un bebé que llora desesperadamente cuando su padre se va en la mañana?
  • ¿Cómo responde cuando un niño pequeño sale corriendo hacia el patio de juegos y escasamente se toma un momento para despedirse de su abuela al momento de llegar?
  • ¿Disfruta tiempos de juego agitados o prefiere la tranquilidad de la tarde, cuando algunos niños están tomando la siesta y tiene tiempo de acurrucarse y jugar con uno o dos bebés? ¿Qué es lo que le gusta de su momento preferido? ¿Qué le dice esto acerca de usted mismo y de su propio temperamento?

Sus sentimientos y respuestas ante este tipo de experiencias cotidianas son señales de su temperamento. A la vez, como maestro de cuidado infantil, usted también se está adaptando a los temperamentos individuales de los niños bajo su cuidado.

  • ¿Cómo cambia su manera de hablar o de interactuar con un niño, según lo que sabe acerca de él o ella?
  • ¿Un niño pequeño disfruta de un fuerte abrazo y cosquillas, mientras que otro prefiere una caricia suave en la mano?
  • ¿Alguna vez a cuidado de niños a los que no les guste que los abracen, incluso si a usted realmente le gusta tener contacto cercano?
  • Al reflexionar acerca de estas preguntas, ¿se le vienen a la mente determinados niños o adultos en su vida?

A veces, las personas creen que, si los temperamentos de un adulto y un niño son similares, es posible que sea más fácil establecer un ajuste. Tal vez esto sea cierto en algunos casos, como cuando el adulto y el niño prefieren entornos tranquilos y predecibles. Pero a menudo, las personas se benefician de estar con otras personas cuyos temperamentos son bastante diferentes al suyo. ¿Puede pensar en alguien en su vida que pueda ser más extrovertido que usted, que lo involucre en experiencias que de lo contrario se perdería? O bien, ¿tiene una persona en su vida que es un poco inhibida y que tal vez evite que usted se apresure al hacer las cosas? No tenemos que ser como otra persona para llevarnos bien con ella.

Reflexione acerca de los rasgos de temperamento que observe en los niños y pídales a las familias que compartan lo que ven. ¿El temperamento de un niño es como el de un familiar? A menudo, los hermanos expresan temperamentos diferentes entre sí y esto puede representar un gran ajuste para las familias en crecimiento. Las conversaciones regulares y recíprocas con las familias pueden ayudarlo a entender a cada niño bajo su cuidado.

Entre los beneficios de establecer un buen acoplamiento a medida que se adapta a las necesidades individuales de los bebés y niños pequeños en su entorno de cuidado infantil en grupo están los siguientes:

  • Relaciones respetuosas y receptivas con cada niño y su familia.
  • Un entorno en el que se acepte a cada persona como un individuo.
  • Anticipación de cómo un niño podría comportarse o reaccionar antes de que surja un problema.
  • Observar y compartir las observaciones del desarrollo de un niño con la familia del niño.
  • El desarrollo por parte de los niños de un sentido de identidad saludable.

Las siguientes son consideraciones fundamentales al crear un buen acoplamiento para apoyar los estilos de temperamento de los bebés y niños pequeños bajo su cuidado.

  • Involúcrese con las familias preguntándoles acerca de su bebé o niño pequeño:
    • ¿Cómo responde su niño a experiencias nuevas, como invitados a la casa que sean desconocidos o ir por primera vez a un lugar?
    • ¿Las rutinas de sueño, comida y eliminacion​ de su niño son predecibles o varían a diario?
    • ¿Cómo explora su niño? ¿Tiende a estar en el centro de la acción o prefiere observa por un momento desde la distancia?
  • ¿Cómo apoya el entorno de cuidado infantil los distintos temperamentos de los niños?
    • ¿Los niños tienen libre acceso a lugares donde puedan ser activos y estar ocupados, y a espacios separados para estar tranquilos y calmados?
    • ¿Cómo podrían los niveles de ruido, las luces brillantes y la temperatura del salón afectar a cada niño?
    • ¿Cómo brindan opciones los espacios para el cuidado rutinario, como las comidas y el cambio de pañales? Por ejemplo, ¿un niño pequeño puede treparse solo de forma segura sobre la mesa para cambiar pañales?
    • ¿Un bebé puede cargarse en el regazo para comer o sentarse en una silla pequeña en la mesa?
  • ¿Cómo podría la programación diaria apoyar los distintos temperamentos de los niños?
    • ¿Hay suficiente tiempo libre para la exploración y el juego, que permita a los niños seguir sus propios intereses a su propio ritmo?
    • ¿Crea un tiempo individual con cada bebé o niño pequeño para reconectarse y estar juntos de una manera que funcione mejor para cada niño?
    • ¿Cada niño puede comer cuando tenga hambre y dormir cuando esté cansado? ¿Presta atención a cómo cambian estas necesidades a medida que los niños se desarrollan?
    • ¿Las transiciones —como pasar de la comida al descanso o del aire libre al interior— son predecibles y se planifican de forma que le permita a cada niño ajustarse al próximo cambio?
    • ¿Hay un equilibrio entre el tiempo en áreas de interior y áreas al aire libre en la programación diaria, o hay libre acceso entre las áreas de interior y las áreas al aire libre cuando el tiempo lo permite?
  • ¿Cómo podrían su temperamento, expectativas, manera de hablar y acciones afectar a cada niño y al grupo como conjunto?
    • ¿Usted habla en voz alta o en voz baja?
    • ¿Prefiere ser activo o tranquilo?
    • ¿Se siente cómodo con rutinas predecibles o prefiere hacer cambios para que el día sea más divertido?
    • ¿Cuáles niños encuentra más fáciles de cuidar y cómo puede relacionarse esto con el ajuste natural de sus temperamentos?
    • ¿Hay bebés y niños pequeños bajo su cuidado que necesitan que usted ajuste su propio estilo? Por ejemplo, si usted tiende a ser activo, ¿hay algún niño que responda mejor cuando usted se calma, se tranquiliza y espera?
    • ¿Encuentra maneras para que un niño activo pueda moverse libremente, incluso cuando usted preferiría que se siente y lea un libro?

Trabajar para brindar un buen acoplamiento para cada niño beneficiará a todo el grupo de bebés y niños pequeños, y les mostrará a las familias que a usted le importan los niños, los respeta y está comprometido a apoyar a cada uno. Su conocimiento y conciencia para adaptarse al temperamento de un niño puede ayudarlo a sentirse conectado y a hacer que su vida cotidiana con los bebés y niños pequeños más agradable.

Referencias

Centro de Consultas sobre Salud Mental en la Primera Infancia (s.f.). Herramienta de Temperamento Infantil (IT3). Universidad de Georgetown: Centro para el Desarrollo Infantil y Humano. Recuperado de https://www.ecmhc.org/temperament/02-introduction.html

Thomas, A. y Chess, S. (1977). Temperament and development. Nueva York: Bruner/Mazel.

Thomas, A., Chess, S., Birch, H. G., Hertzig, M. E. y Korn, S. (1963). Behavioral individuality in early childhood. Nueva York, NY: New York University Press

Wittmer, D. S. y Petersen, S. H. (2017). Infant and toddler development and responsive program planning: A relationship-based approach (4ª ed.). Nueva York, NY: Pearson.