Cuidado primario

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Child care provider playing with children.Utilice este recurso para comunicar la importancia del cuidado primario. Promoverá prácticas programáticas esenciales para garantizar la calidad en el cuidado infantil familiar y los programas en centros que atienden a bebés y niños pequeños.

Justificación

El cuidado de alta calidad con base en la relación es vital para el desarrollo del cerebro, la regulación emocional y el aprendizaje en la primera infancia (Centro para el Niño en Desarrollo, 2012). El Programa para el Cuidado de Bebés y Niños Pequeños recomienda seis prácticas programáticas esenciales como marco para el cuidado con base en la relación. Una de estas es el cuidado primario: la práctica según la cual el cuidado de cada bebé o niño pequeño se asigna a un cuidador específico, quien es el principal responsable de cuidarlo en el entorno de cuidado y comunicarse con la familia del niño (Lally y Mangione, s. f.). Las interacciones regulares, receptivas y significativas con un cuidador primario desarrollan el apego del niño con un familiar adulto (Raikes y Edwards, 2009). El cuidado primario también fortalece las relaciones con las familias, lo que, a su vez, apoya el desarrollo de la confianza y la seguridad entre el bebé o el niño pequeño y el cuidador primario (Lally et al., 2010).

Entre las responsabilidades del cuidador primario se encuentran:

  • Fomentar una relación con el niño y su familia. ;
  • Observar, documentar, anticipar y planificar el proceso de desarrollo y aprendizaje de cada niño;
  • Apoyar al niño durante las transiciones;
  • Llevar a cabo la mayoría de las rutinas de cuidado personal del niño
  • Brindar apoyo emocional.

El cuidado primario no significa que sea exclusivo. Sin embargo, significa que los líderes del programa, los cuidadores y las familias saben quién es el principal responsable de cada niño. El cuidado primario a menudo ocurre de forma natural en los hogares de cuidado infantil (Lally y Mangione, s. f.).

¿Por qué es importante el cuidado primario en los bebés y niños pequeños?

  • Las relaciones de cuidado primario proporcionan una base sólida para las interacciones receptivas y la comunicación entre el bebé o niño pequeño y su cuidador (Ruprecht et al., 2016). .
  • El cuidado primario brinda oportunidades para que los cuidadores profundicen su conocimiento sobre el desarrollo, las capacidades y los intereses del niño, lo que permite evaluaciones de desarrollo más precisas y la implementación individualizada del plan de estudios (Theilheimer, 2006).
  • El cuidado primario brinda la oportunidad de establecer asociaciones entre las familias, los cuidadores primarios y los especialistas (en salud mental, médicos, terapeutas ocupacionales) que apoyan el cuidado individualizado de los bebés y de los niños pequeños (McMullen et al., 2016).

¿Cómo promueve el cuidado primario los resultados positivos en el niño?

  • Los bebés y niños pequeños desarrollan confianza cuando los cuidadores primarios responden a sus temperamentos, necesidades e intereses únicos (Copple y Bredekamp, 2009).
  • El cuidado primario apoya la identidad de los bebés y los niños pequeños y la conexión cultural con sus familias (Lally, 1995; Virmani y Mangione, 2013).
  • Los cuidadores primarios receptivos amortiguan el estrés y ayudan al bebé o niño pequeño a regular los estímulos ambientales (Consejo Científico Nacional para el Desarrollo Infantil, 2007).
  • Los niños pequeños que tienen varios cuidadores en vez de un cuidador primario (o varios entornos de cuidado infantil en un día) son más propensos a exhibir conductas desafiantes (Clasien de Schipper et al., 2004; Morrissey, 2009).

Planificar para implementar el cuidado primario en entornos diversos de cuidado infantil

Meta: Programas de alta calidad para bebés y niños pequeños que implementen el cuidado primario para cada bebé y niño pequeño.

  • Implementar una guía escrita para apoyar el cuidado primario a lo largo del programa. Esto incluye crear manuales para el personal y la familia que compartan la importancia de apoyar las estrategias de cuidado primario de los bebés y los niños pequeños y sus familias, así como las prácticas correspondientes.
  • Crear descripciones de cargo para los cuidadores de bebés y niños pequeños que incluyan las expectativas para las prácticas de cuidado primario. Esto abarca forjar relaciones con las familias, aprender sobre las culturas de origen y las rutinas de cuidado de las familias, e integrar las experiencias de cuidado en el hogar en la práctica diaria.
  • Asistir, crear o abogar por el desarrollo profesional que promueva el cuidado primario.
    • Fortalecer el desarrollo profesional de cuidadores y administradores en los conceptos e implementación del cuidado primario. Esto debería comenzar en la orientación al contratar nuevo personal y luego continuar durante todos los años de empleo.
  • Emplear un proceso de revisión intencional para fortalecer continuamente el cuidado primario en todo el centro o en el programa de cuidado infantil familiar.

Referencias 

Center on the Developing Child. (2012). Executive function: Skills for life and learning [InBrief summary]. http://developingchild.harvard.edu/resources/inbrief-executive-function/

Clasien de Schipper, J., Van Ijzendoorn, M. H. y Tavecchio, L. W. C. (2004). Stability in center day care: Relations with children’s well-being and problem behavior in day care. Social Development, 13(4), 531–550.

Copple, C., & Bredekamp, S. (2009). Developmentally appropriate practices in early childhood programs (3rd ed.). National Association for the Education of Young Children.

Lally, J. R. (1995). The impact of child care policies and practices on infant/toddler identity formation. Young Children, 5(1), 58–67.

Lally, J. R., Torres, Y. L., & Phelps, P. C. (2010). How to care for infants and toddlers in groups. Zero to Three. https://www.zerotothree.org/resources/77-how-to-care-for-infants-and-toddlers-in-groups

Lally, J. R., & Mangione, P. L. (n.d.). About the Program for Infant/Toddler Care. WestEd; California Department of Education. Retrieved March 10, 2020, from https://www.pitc.org/about

McMullen, M. B., Yun, N., Mihai, A., & Kim, H. (2016). Experiences of parents and professionals in well-established continuity of care programs. Early Education & Development, 27, 190–220.

Morrissey, T. W. (2009). Multiple child‐care arrangements and young children’s behavioral outcomes. Child Development, 80(1), 59–76.

Consejo Científico Nacional sobre el Niño en Desarrollo. (2007). The science of early childhood development: Closing the gap between what we know and what we do. www.developingchild.harvard.edu

Raikes, H., & Edwards, C. (2009). Extending the dance in infant and toddler caregiving. Paul H. Brookes Publishing Company, Inc.

Ruprecht, K., Elicker, J., & Choi, J. (2016). Continuity of care, caregiver–child interactions, toddler social competence and problem behaviors. Early Education and Development, 27, 221–239.

Theilheimer, R. (2006). Molding to the children: Primary caregiving and continuity of care. Zero to Three, 26(3), 50–54.

Virmani, E. A., & Mangione, P. L. (Eds.). (2013). Infant/toddler caregiving: A guide to culturally sensitive care (2nd ed.). California Department of Education.