Continuidad del cuidado

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Child care provider showing plant to children.Utilice este recurso para comunicar la importancia de la continuidad del cuidado. Promoverá prácticas programáticas esenciales para garantizar la calidad en el cuidado infantil familiar y los programas en centros que atienden a bebés y niños pequeños.

Justificación

El cuidado de alta calidad con base en la relación es vital para el desarrollo del cerebro, la regulación emocional y el aprendizaje en la primera infancia (Centro para el Niño en Desarrollo, 2012). El Programa para el Cuidado de Bebés y Niños Pequeños recomienda seis prácticas programáticas esenciales como marco para el cuidado con base en la relación. Una de estas es la continuidad del cuidado, según la cual los cuidadores primarios y los niños permanecen juntos el mayor tiempo posible, preferiblemente durante los primeros 3 años de vida. Esto brinda oportunidades para que las relaciones entre el cuidador y el niño, entre el cuidador y la familia, y entre niño y niño se desarrollen y profundicen con el tiempo (Lally y Mangione, s. f.). Las prácticas de continuidad del cuidado respaldan el desarrollo de vínculos seguros y relaciones fuertes y positivas, así como una base segura para la exploración y el aprendizaje (Honig, 2002). Las investigaciones demuestran que la seguridad del apego contribuye de manera significativa a la confianza en sí mismo y el desarrollo socioemocional a largo plazo de los niños (Sroufe et al., 2005).

Se puede proporcionar la continuidad del cuidado en entornos de grupos de la misma edad o de diferentes edades. En los entornos de la misma edad, las estrategias más frecuentes son: (1) mantener a un grupo de niños en un ambiente y ajustarlo a sus necesidades a medida que crecen o (2) mudar al cuidador con el grupo primario pequeño de niños a habitaciones o espacios que sean adecuados para sus capacidades en desarrollo (Lally et al., 2009). En los entornos de diferentes edades, el programa debe garantizar que el ambiente cubra las necesidades de cada grupo etario atendido.

¿Por qué es importante la continuidad del cuidado en los bebés y los niños pequeños?

  • La continuidad del cuidado aumenta el tiempo que los cuidadores y los niños pasan juntos y, por ende, aumenta la oportunidad para que los cuidadores desarrollen relaciones más significativas con los niños en el transcurso del tiempo (Ruprecht et al., 2016).
  • Cuando un bebé tiene la oportunidad de desarrollar una relación con un cuidador sensible y receptivo, aprende en quién confiar y sabe quién responderá a sus necesidades (Howes y Spieker, 2008).
  • La base emocional segura que proporcionan las relaciones saludables brinda a los bebés y a los niños pequeños la seguridad que necesitan para explorar sus mundos y ganar experiencia (Ahnert et al., 2006; Howes y Spieker, 2008).
  • La continuidad del cuidado aumenta las oportunidades para que los cuidadores aprendan sobre cada uno de los bebés y niños pequeños, así como el tiempo para desarrollar asociaciones de trabajo positivas con las familias (McMullen et al., 2016).
  • La presencia de un cuidador regular y protector no solo refuerza las experiencias positivas, sino que también protege a los bebés y niños pequeños de los acontecimientos estresantes de la vida (Raikes y Edwards, 2009; Consejo Científico Nacional para el Desarrollo Infantil, 2014).

¿Cómo promueve la continuidad del cuidado los resultados positivos en el niño?

  • Las interacciones con cuidadores regulares y receptivos apoyan el aprendizaje y el desarrollo de bebés y de los niños pequeños en áreas tales como la regulación emocional, la atención, la memoria, las acciones de planificación y el autocontrol (Tarullo et al., 2009).
  • Los cuidadores sensibles y receptivos aumentan la probabilidad de que los bebés muestren niveles más altos de juego entre compañeros y un mayor desarrollo lingüístico (Estudio sobre el Cuidado Infantil Temprano y el Desarrollo Juvenil del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, 2005).
  • Los bebés y niños pequeños que han experimentado una relación regular, segura y receptiva con un proveedor de cuidados son más eficaces en sus relaciones con los compañeros que sus contrapartes (Raikes y Edwards, 2009).

Planificar para implementar la continuidad del cuidado en diversos entornos de cuidado infantil

Meta: Programas de alta calidad, que practiquen la continuidad del cuidado en todos los bebés y niños pequeños.

  • Elaborar un sistema de continuidad del cuidado para que los niños tengan el mismo cuidador primario hasta los 3 años de edad, o el tiempo que dure la inscripción.
  • Implementar una guía escrita que respalde la continuidad del cuidado en todo el programa. Esto incluye crear manuales para el personal y la familia que compartan la importancia de la continuidad del cuidado, así como las prácticas al respecto.
  • Crear descripciones de cargo para los cuidadores de bebés y niños pequeños que incluyan las expectativas en las prácticas de continuidad del cuidado.
  • Asistir, crear o abogar por el desarrollo profesional que aborde la continuidad del cuidado. Apoyar las conversaciones continuas con los administradores de cuidado infantil familiar o en un centro para sustentar la continuidad del cuidado.
  • Emplear un proceso de revisión intencional para el fortalecimiento constante de la continuidad del cuidado en todo el centro o el programa de cuidado infantil familiar.

Referencias

Ahnert, L., Pinquart, M., & Lamb, M. E. (2006). Security of children’s relationships with nonparental care providers: A meta-analysis. Child Development, 77, 664–679.

Centro para el Niño en Desarrollo.(2012). Executive function: Skills for life and learning [InBrief summary]. http://developingchild.harvard.edu/resources/inbrief-executive-function/

Honig, A. (2002). Secure relationships: Nurturing infant/toddler attachment in early care settings. National Association for the Education of Young Children.

Howes, C., & Spieker, S. (2008). Attachment relationships in the context of multiple caregivers. In J. Cassidy & P. Shaver (Eds.), Handbook of attachment: Theory, research, and clinical application (2nd ed., pp. 317–332). Guilford Press.

Lally, J. R., & Mangione, P. L. (n.d.). About the Program for Infant/Toddler Care.WestEd; Departamento de Educación de California. Tomado el 10 de marzo de 2020 de https://www.pitc.org/about

Lally, J. R., Stewart, J., & Greenwald, D. (Eds.). (2009). Infant/toddler caregiving: A guide to setting up environments (2nd ed.).Departamento de Educación de California..

McMullen, M. B., Yun, N., Mihai, A. & Kim, H. (2016). Experiences of parents and professionals in well-established continuity of care programs. Early Education & Development, 27, 190–220.

Estudio sobre el Cuidado Infantil Temprano y el Desarrollo Juvenil del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano. (2005). Childcare and child development: Results from the NICHD study of early childcare and youth development. Guilford Press.

Consejo Científico Nacional sobre el Niño en Desarrollo. (2014). Excessive stress disrupts the architecture of the developing brain: Working paper 3. http://developingchild.harvard.edu/wp- content/uploads/2005/05/Stress_Disrupts_Architecture_Developing_Brain-1.pdf

Raikes, H., & Edwards, C. (2009). Extending the dance in infant and toddler caregiving. Paul H. Brookes Publishing Company, Inc.

Ruprecht, K., Elicker, J., & Choi, J. (2016). Continuity of care, caregiver-child interactions, toddler social competence and problem behaviors. Early Education and Development, 27, 221–239.

Sroufe, L. A., Egeland, B., Carlson, E., & Collins, W. A. (2005). The Development of the person: The Minnesota study of risk and adaptation from birth to adulthood. Guilford Publications.

Tarullo, A. R., Obradovic, J., & Gunnar, M. R. (2009). Self-control and the developing brain. Zero to Three, 29(3), 31–37.